El impacto de la consolidación bancaria en la banca privada

La fusión de CaixaBank y Bankia es solo el principio. En el sector bancario se espera una nueva ola de consolidación que tendrá un importante impacto en muchos ámbitos. Los responsables de las principales entidades españolas de banca privada debaten sobre las consecuencias en esta industria en el marco del XXVI Think Tank BNY Mellon.

Quién mejor para inaugurar ese debate que el director ejecutivo de Banca Privada en CaixaBank. Víctor Allende matiza que la consolidación bancaria “es una cuestión de decisiones corporativas primero y luego del tamaño de cada una de las entidades. Todos hemos pasado por ello y probablemente la industria lo siga haciendo”. En cuanto a si el modelo de negocio va a cambiar fruto de esa consolidación explica que “a las firmas independientes que no se diferencian cada vez les va a ser más difícil competir con entidades como las nuestras”. Sí considera que hay hueco para una diferenciación clara en cuanto al modelo de negocio, en referencia, por ejemplo, al asesoramiento independiente, y para los family office o multifamily office que tengan una aproximación al negocio estrictamente de cobro por el servicio “porque ahí sí que creo que se compite de manera diferenciada”. Insiste en que “la indiferenciación es imposible, así que se producirá una consolidación. Habrá entidades más potentes, más grandes, con más capacidades. Eso no significa que los demás no tengan espacio, pero tienen que transformar sus modelos de negocio”.

Pedro Dañobeitia, director general en SabadellUrquijo Banca Privada, ve tres tipos de situaciones en banca privada. En primer lugar, las sobrevenidas, como cuando ocurre una fusión entre bancos con unidades de banca privada. En segundo lugar, las operaciones con las que se busca capacidad de distribución y de cambio de objeto social, “como las aseguradoras, que se están metiendo en el negocio de banca privada porque lo consideran muy interesante en un contexto en el que están sufriendo los bajos tipos de interés; tienen una capacidad instalada que tienen que rentabilizar”. Y en tercer lugar se encuentran los independientes, “que tienen una capacidad de crecimiento limitado porque este negocio requiere una inversión en tecnología muy alta y unas estructuras relativamente costosas. Con lo cual, para irrumpir en este negocio con un tamaño pequeño o se adopta una estrategia de nicho, muy especializada, o tienen poco que hacer”.

Sobre estas exigencias del negocio reflexiona también Jorge Gordo, director de Banca Privada en BBVA España. Comenta que lo que han hecho las grandes entidades de banca privada en el ámbito de la comercialización, el compliance y el control hubiera sido imposible de gestionar sin la tecnología suficiente: “Es inviable, y el recurso a usar la capacidad instalada de otro es viable pero no es sostenible”. Además, destaca que “se están produciendo movimientos en agentes que están deshaciendo el camino que habían hecho porque se han dado cuenta de que ir solos es imposible”.

Adela Martín, directora de Banca Privada para España en Banco Santander, asegura que huye del debate de si lo mejor es ser independiente, dependiente o estar en el medio: “La excelencia no lo da el decir que se es independiente o el ser una gran entidad. Hay que demostrarlo con resultados y con las capacidades de las que se disponen para atender a los clientes”. Asegura que lo que sí está claro es que, con todos los requerimientos de cumplimiento, las necesidades de inversiones tecnológicas, las transformaciones…, “o se tiene volumen y capacidad para poder acometerlas o es muy difícil poder especializarse, tener buenos equipos centrales de planificadores patrimoniales, de gestores de activos”.

 

 

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